Periodismo

A los 100 años, murió Lévi-Strauss

Jean Atauri*


París, Francia.- Claude Lévi-Strauss vivió un siglo y fue su presencia la que, en buena medida, le dio forma a la mirada sobre el mundo con que Occidente entró en el siglo siguiente.

El intelectual y antropólogo francés, creador del estructuralismo e influencia decisiva del pensamiento del siglo XX, falleció en la madrugada del domingo en esta ciudad, a punto de cumplir 101 años. La noticia se conoció ayer, después de que Lévi-Strauss fue enterrado en la localidad de Lignerolles, en Borgoña francesa.

Criticado y ensalzado, con una trayectoria académica poco ortodoxa para el medio francés y autor de unas 30 obras -muchas de ellas clásicos y best sellers e_SEnD, Lévi-Strauss influyó en filósofos, antropólogos, psicoanalistas, semiólogos y lingüistas, pero sobre todo encarnó el ideal de intelectual moderno, con un objeto de estudio ambicioso: el pensamiento humano.

Al menos 25 países habían celebrado su cumpleaños número 100, hace casi un año. Francia, entre ellos, le dedicó una muestra en el Museo du Quai Branly, en París, que visitaron más de 12.000 personas, con 100 conferencias sobre su obra, proyecciones, fotografías y objetos traídos de sus viajes por América. Casi encerrado en su casa parisina en los últimos años, Lévi-Strauss no asistió.

"Pocos intelectuales se han aventurado tan lejos como Lévi-Strauss en la exploración de los mecanismos ocultos de la cultura", sintetizó ayer Le Monde, en su despedida al intelectual que, según varias voces, será irreemplazable en la escena cultural francesa.
Detrás del rótulo del estructuralismo -que él mismo terminó por rechazar-, Lévi-Strauss desarrolló una innovadora manera de explicar el funcionamiento del pensamiento humano, prestando atención a sus estructuras subyacentes y detectando aquellos principios -como el pensamiento binario- que le dan forma en todo contexto cultural.

Aplicó esas ideas, por ejemplo, en Mitológicas, un análisis de los mitos en América en cuatro volúmenes, aparecidos entre 1964 y 1971, junto con Las estructuras elementales del parentesco (1949), Antropología estructural (1958) y El pensamiento salvaje (1962). Pero fue Tristes trópicos, publicado en 1955, su gran best seller. Mezcla de libro de viajes, tratado filosófico y etnografía de zonas de Brasil, contiene 500 páginas de "autobiografía intelectual", que los responsables del premio Goncourt lamentaron no poder premiar como mejor libro de ficción en Francia cuando se publicó.

Una trayectoria vital

Lévi-Strauss nació el 28 de noviembre de 1908 en Bélgica, en una familia de intelectuales judíos, con padre pintor y abuelo músico, dos influencias centrales en su vida. Creció en Francia; de 1927 a 1932 estudió filosofía en la Sorbona, y luego trabajó como profesor de una escuela secundaria. Desencantado de la filosofía especulativa y teórica, se acercó a la etnología y fue enviado en una misión a Brasil en 1935, donde trabajó como profesor en la Universidad de San Pablo y dirigió varias expediciones etnográficas al Mato Grosso y la Amazonia, entre los indígenas bororo y los nambikwara, que protagonizan la mayoría de sus análisis posteriores.

De regreso en Francia, en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial, fue movilizado para ser enlace con las tropas británicas, hasta que en 1941 recibió una invitación de la New School of Social Research, en Nueva York. En esa ciudad se conectó con Roman Jakobson, una influencia decisiva en su pensamiento. Después de la guerra, fue consejero cultural en la embajada francesa en Washington, cumplió misiones en la India y Paquistán para la Unesco, regresó a Francia en 1948 y fue nombrado profesor en la Ecole Pratique de Hautes Etudes. Fue entonces cuando Tristes trópicos lo hizo conocido para el gran público, un reconocimiento que se volvió internacional y se amplió con la publicación de Antropología estructural y su nombramiento en el College de France (1959).

Recién en 1973, sin embargo, entró en la Academia Francesa. En 1985 acompañó al presidente François Miterrand a Brasil, sus colecciones de objetos se expusieron en el Museo del Hombre en 1989 y sus fotografías de Brasil se editaron en 1994.

Premiado en numerosos países y universidades, formó discípulos -como Philippe Descola y Françoise Héritier-, pero fue también fuertemente criticado por contemporáneos y sucesores. Por ejemplo, quienes objetaron sus conclusiones teóricas y no sustentadas por un trabajo de campo sostenido en el tiempo. "¿Por qué no admitirlo? Tempranamente descubrí que era más un hombre de escritorio que de campo", reconoció en una entrevista con Didier Eribon, autor de Conversaciones con Lévi- Strauss, en 1988.

Ya en los años 80, los filósofos posestructuralistas -Foucault, Derrida, Barthes- criticaron su desinterés en la historia y la experiencia.

Se casó tres veces -la última en 1954- y tuvo dos hijos. "El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin él", escribió en Tristes trópicos. Una confesión de melancolía que, a tono con el devenir del siglo, signó también su obra.

*Con información de las agencias AFP, EFE y NYT


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