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Poesía
Conoce aquí el poema El búho de José María Espinasa El búhoEl plumaje es un disfraz, su cuerpo son los ojos. Los abre y despliega las alas, los abre y se hace de noche. Y no mira: ilumina. Enamora a su presa: su despertar es el destino de la víctima. Cazador furtivo, se alimenta de sueños ajenos. Cambiaría toda la belleza de sus ojos por poder dormir unos minutos como siglos en la noche —su noche—. Señor de la oscuridad alumbra con su mirada la existencia de su vuelo. Abre más sus ojos sorprendido el búho de que no te deslumbre. Y cierras los tuyos como una rendida reverencia. Nadie diría —él no puede oírlo— lo solo que está entre sus dos alas. Es que no sabe que quieres mirar a través suyo las infinitas sílabas de la soledad. Y si un día supieras que está ciego, que lo estuvo siempre, que sus ojos no miran que soñaste tu mirada como él soñó la tuya y su luz se perdió en el paréntesis de los párpados. Nadie puede decir de qué color tiene los ojos, la noción misma del color es ajena a esa luz que viene de dentro, de un interior distinto de la entraña. De allí su crueldad de ave rapiña. La fuerza de sus garras, la tenacidad del pico: solo por fuera, solo por dentro, vuela con la esperanza de que su sombra le haga compañía. Señuelo de sí mismo, no se da cuenta de que la compañía de su sombra es lo que le hace estar solo, eterno, vacío, sin amor, orgulloso de sus ojos como don Juan de sus conquistas. Luna doble de un bosque sagrado abandonado por los dioses, caballero andante que busca un grial que lleva en el rostro. No lo mires, si lo haces estás perdido. |