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Editores independientes evidencian la marginalidad en la que viven Elvia Alaniz Ontiveros / EnviadaFotografía: Beatriz Salazar En la mesa de debate, realizada en el marco del Cuarto Festival Internacional de “Letras San Luis” Espinasa evidenció las dificultades a las que se enfrentan este tipo de editoriales para estar en librerías –su canal natural de comunicación con el lector- y la competencia desleal que causan los descuentos y los remates. La receta aplicada por grandes cadenas de librerías hace más de tres décadas, sorpresiva en su momento, se convirtió en una medida “muy perjudicial”. El escritor y editor conminó al ejecutivo federal a publicar y hacer aplicar ya la recién aprobada ley del libro. Dicha ley, recién aprobada por la Cámara de Diputados a finales de abril de este año, fue propuesta en abril de 2005 y ratificada por ambas cámaras el año siguiente fue vetada por el entonces presidente Vicente Fox, que a su entender, el establecimiento del precio único al libro propiciaba el monopolio, según el articulo 28 de constitucional que prohíbe los monopolios, y que su vigencia afectaría la libre competencia, y más aún, a los consumidores. El precio fijo, ahondó Espinasa significa “que el libro recién salido va a tener el mismo precio en la Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo que en El día de Tijuana y eso espantó a los libreros y a los grandes editores, que cuando vieron el desastre se echaron para atrás y empezaron a apoyar el precio único”. Es preciso, continúo que la ley del libro se publique y entre en funciones “la están dejando dormir”. Según la Cámara Nacional de la Industria Nacional Editorial Mexicana (CANIEM) “teníamos 500 librerías en todo el país, para 110 millones de personas. Argentina tiene dos mil librerías para 40 millones personas. Las librerías en México están cerrando una por día”. Los participantes señalaron en sus distintas intervenciones, después de presentar el perfil de cada sello, las dificultades de acceder a un público mayoritario por las actuales condiciones de la industria editorial mexicana. Luis Armenta Malpica, habló de las ventajas que tiene el no depender de las leyes del mercado, y la intención de su editorial de crear afinidades estéticas entre estilos a veces muy diferentes, en un afán que busca una comunidad de lectores sostenida por el entretejido civil de la cultura y de la manera en que hay que enfrentar la situación actual. Marcial Fernández habló del problema que representa la presencia de editoriales extranjeras, fundamentalmente españolas, atraídas más que por un mercado lector por las dadivosas prebendas de un estado-editor sumido en la mala planeación, y ejemplificó con las editoriales españolas a las que el estado “corruptor” les compra sus libros. Libros, que, ahondó en Europa “ya no quieren, entonces llegan a México escritores que en otras circunstancias jamás habrían llegado”. Señaló así mismo, que el estado produce casi el 80 por ciento de los libros que se producen en el país, y reveló “nosotros (los editores) independientes no tenemos nada, me refiero, en particular a mi editorial, porque casi todas las ediciones que ahora lanzo, son coediciones con el estado o con diferentes instituciones”. El panorama, dijo, se va a tornar “interesante” toda vez que si la Secretaría de Educación Pública no saca a concurso la edición de los libros de texto, porque con “los libros de primaria y secundaria se hace una biblioteca en cada uno de los salones y por la que, la SEP todo el sexenio pasado, adquiría libros”. Si la SEP, expresó, comprara títulos a editoriales independientes con tirajes de 10 mil ejemplares éstas podrían sobrevivir dos o tres años “a editoriales españolas o a Norma editores les compraban de 50 a 60 títulos, millones y millones de catálogos que ni siquiera están en librerías”. Ese, sentenció es un problema “al que nos enfrentamos”, porque al estado evidentemente no le interesa el libro “ya no digamos como objeto de conocimientos, sino como de entretenimiento” de interesarle “crearía las condiciones necesarias para que hubiera más librerías”, y bibliotecas en las que se pudiera conseguir y leer libros. Sampedro señaló el problema educativo creado por décadas de erróneas políticas educativas, subrayadas ahora en los tiempos del libre mercado y explicó que es preciso que las editoriales independientes echen mano de “la imaginación para romper la marginación”. Martín Solares, de la recientemente creada editorial Almadía, contó el proceso de gestación de la editorial, señaló la importancia de los trabajos realizados por la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI) y presentó su catálogo. Dejo en claro “la voluntad” que se tiene de ir más allá de la condición marginal asumida por algunas editoriales independientes. |