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	<title>Excéntricaonline &#187; Textualidades</title>
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	<description>Libros y culturas país adentro</description>
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		<title>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 00:37:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tovar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Monsivais]]></category>

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		<description><![CDATA[Elena Poniatowska ¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Tú eres el enfrentamiento más lúcido al autoritarismo presidencial, el enfrentamiento más lúcido a las actitudes absurdas cuando no corruptas de las dos cámaras, el enfrentamiento más lúcido a los abusos del poder, la denuncia más ingeniosa y persuasiva de las actitudes y del lenguaje de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Elena Poniatowska</strong></p>
<p>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Tú eres el enfrentamiento más lúcido al autoritarismo presidencial, el enfrentamiento más lúcido a las actitudes absurdas cuando no corruptas de las dos cámaras, el enfrentamiento más lúcido a los abusos del poder, la denuncia más ingeniosa y persuasiva de las actitudes y del lenguaje de los políticos, tú nos has hecho brindar contigo y sonreír con tu Por mi madre bohemios, que tiene tantos años de vida. <span id="more-613"></span>Tú eres el enfrentamiento a nuestra clase política y a nuestra clase empresarial, tú confrontas decisiones y declaraciones tramposas e irreales y te indigna que nuestros tiempos sean los de la impunidad.</p>
<p>Tu mensaje esencial es el de la pérdida de majestad del poder presidencial, tu mensaje esencial en 1985, durante los dos terremotos, fue enseñarnos que a la hora de la desgracia podíamos organizarnos solos y hacerlo con más nobleza y más eficacia que ninguna instancia en dar como lo hicimos, si corríamos nosotros la suerte de todos, si corríamos a buscar picos y palas a la tlapalería, tu mensaje fue ennoblecernos y hacer que creyéramos en nosotros mismos, porque tú eres la nobleza misma, el compromiso mismo, la defensa de los derechos humanos, la indignación y el llanto en Acteal, la frase que alguna vez exclamaste tú que jamás, jamás decías groserías: ¡Ahora sí que no tienen madre!  </p>
<p>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? ¿Cómo vamos a entendernos? ¿Cómo vamos a comenzar el día sin tus llamadas telefónicas? ¿Cómo sin tu risa entrañable? A todos nos dabas algo temprano en la madrugada y amanecíamos con tus consejos, tus críticas, tu bárbara e inconmensurable información.</p>
<p>Ya a las siete habías leído todos los periódicos pero también, Monsi, habías leído todos los poemas, habías analizado todas las noticias, pero también habías escrito tu “Nuevo catecismo para indios remisos”, ya a las ocho de la mañana tenías una idea muy clara de hacia dónde se encaminaba el gobierno, qué nueva felonía nos esperaba pero sonreías porque habías salvado con un solo telefonazo a un gato o a un perro o a un toro o a un niño o a una mujer o a un muchacho desbalagado en esta vida entre el Metro Portales y el Villa de Cortés.</p>
<p>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi, cómo vamos a seguir? Nunca entendimos cómo pudiste estar en tres o cuatro lados al mismo tiempo. Tu don de la ubicuidad abarcaba la pintura, la poesía, el humor, la crítica, la lucha por la justicia, el amor a los demás. Tu don de ubicuidad y tu capacidad creativa –incomprensible para mí– te hizo recoger lo más bello de México para fundar museos y hacer libros, porque antes que el del El Estanquillo, que todos llamamos Monsiváis, hiciste otras colecciones, otros museos, investigaste en otros archivos, recuperaste a Leopoldo Méndez y a todo el Taller de Arte Popular, luchaste con ellos contra el fascismo como luchaste al lado de los moneros, de Gabriel Vargas y La Familia Burrón, de Rius, de El Fisgón, de Hernández, de Rocha, de Ahumada, de Naranjo, que ahorita ha de estar mirando incrédulo la pared de enfrente, en su restirador.</p>
<p>Si la sociedad que se organiza, si el cine mexicano, si la trivia, el pudor y la liviandad, si los movimientos sociales son tus grandes temas, el Movimiento Estudiantil del 68 es el que nos atañe a todos, es la punta de flecha del cambio que tú buscas, el de la protesta popular y el de la resistencia civil.</p>
<p>Luchaste como nadie contra la desinformación, viajaste por todo el país, ibas de Oaxaca a Hermosillo, la frontera para ti, Tijuana, Ciudad Juárez, Laredo, fueron ciudades que te brindaron algunas de tus grandes emociones y tus grandes preocupaciones. Fuiste consulta obligada, fuiste pilar del Proceso de don Julio Scherer García y fuiste un observador muy atento de la la lucha contra el narcotráfico y un defensor absoluto del Estado laico. En cambio, te sorprendió y te alegró que los mexicanos demostraran en el Zócalo su respeto por sí mismos y su posibilidad de nacer de nuevo y ser otros al posar desnudos frente a Spencer Tunick.</p>
<p>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Aquí caminamos a tu lado, sonreímos contigo, cantamos contigo, a ti te gustaba cantar y eras muy entonado, te gustaba reírte y reír contigo nos hacía sentirnos casi dioses. Aquí nos tienes a todos desolados y conmovidos, aquí nos tienes destanteados, aquí nos tienes dolidos hasta la médula preguntándote: ¿por qué nos hiciste eso? Y si nos hiciste eso, ¿por qué no nos preparaste mejor?</p>
<p>Aquí están doña María, Bety y Araceli y Marta Lamas y Jesus y Raquel y Chema y Lilia y Jenaro y Alejandro y Rolando, y Neus y Cheli y Julia y Sabina y Javier y Braulio y Margo y Alejandra y Enrique, y no está Bolívar porque se te adelantó, a lo mejor lo vas a ver, a lo mejor abrazas a Saramago, con quien viajaste a Chiapas en los noventas. A la que sí vas a ver, seguro, es a doña María Esther, que supo educarte como a nadie, que te hizo leer la Ilíada desde muy niño, que te enseñó la biblia de memoria, que te hizo pensar como piensas ahora, con esa inmensa inteligencia que a todos nos deslumbra.</p>
<p>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Tú nos abriste puertas a otros mundos, a un mundo raro como ironizarías en este momento, tú te lanzaste antes que nosotros, tú defendiste las causas de los más indefendibles en el sentido de que nadie los cuida, tú nos abriste puertas antes impenetrables. Soy una señora de 78 años, con 10 nietos tras de mí, y quiero decirte que nada en los últimos meses de tu enfermedad me ha conmovido tanto como el amor que te tiene Omar. Su dolor te honra, su entrega es tu trofeo y a mí me hace entender lo que significa la existencia real del amor sin límites, el amor que no tiene fronteras sexuales y ese amor me enaltece como enaltece a todos los movimientos de reivindicación o de identidades diversas en mi país, en tu país, en el país de todos nosotros que estamos aquí de pie a tu lado, caminamos a tu lado y vamos a seguir, juntos codo a codo denunciando lo que tú denunciabas y celebrando la congruencia, la ironía, el compromiso, el clamor por la transparencia, el No sin nosotros de 1996 y el Nunca más un México sin nosotros de los indígenas de Chiapas.</p>
<p>¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Tus causas serán nuestras causas, tu defensa de las minorías, nuestra defensa, no seremos estatuas de sal, somos, eso sí, tus amores perdidos, pero tú siempre serás el gran amor que enaltece y que todos buscamos en la vida.</p>
<p>¿Qué va a hacer México, sin ti, Monsi?</p>
<p><a href="http://www.jornada.unam.mx/2010/06/21/index.php?section=opinion&amp;article=004a1pol"><br />
Texto publicado en el periódico <em>La Jornada</em></a></p>
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		<title>Carlos Monsiváis, una minoría inabarcable</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 00:32:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tovar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Monsivais]]></category>

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		<description><![CDATA[Carlos Bonfil Al día siguiente de la pérdida del gran amigo e interlocutor que fue Carlos Monsiváis, queda entre sus amigos y familiares una mezcla extraña de desasosiego y orgullo. Desasosiego por no haber sabido tal vez calibrar enteramente la dimensión moral de un maestro y director de conciencias, y porque muchas de sus lecciones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Carlos Bonfil</strong><br />
Al día siguiente de la pérdida del gran amigo e interlocutor que fue Carlos Monsiváis, queda entre sus amigos y familiares una mezcla extraña de desasosiego y orgullo. Desasosiego por no haber sabido tal vez calibrar enteramente la dimensión moral de un maestro y director de conciencias, y porque muchas de sus lecciones cayeron en el saco roto de esa desidia y pereza intelectual que sólo él sabía exponer y sacudir periódicamente. <span id="more-612"></span>Como ninguno, Carlos enseñaba la urgencia de la indignación ante las injusticias sociales; como muy pocos, la necesidad también de poblar nuestras mañanas con materiales siempre renovados de emoción y asombro, ante una lectura, una película, una exposición o un concierto. Era un hombre cubierto todo él de hallazgos culturales que siempre comunicó con la misma voracidad y entusiasmo con que los descubría, al instante mismo en una llamada telefónica, desglosados después en un artículo o una reseña, ponderados críticamente en un ensayo. Ese pan nuestro de cada día, nadie lo dará ya hoy, al menos no con una generosidad parecida. En un medio político e intelectual marcado por el cinismo y la mentira, Monsiváis era también el último dique contra una mediocridad que hoy puede vanagloriarse de no tener ya vigía alguno ni censor que la señale. Al menos no de una talla parecida.</p>
<p>A este desasosiego le acompaña hoy el placer y orgullo de haber compartido al lado suyo algunos de sus muchos entusiasmos y de sus no pocas intransigencias: la militancia de izquierda y el gusto por las causas perdidas, el gusto infinito y siempre renovable de la cinefilia, el amor incondicional por los animales, el rechazo de las hipocresías religiosas y de las mezquindades políticas, el asombro de los viajes, el acopio de las conquistas sexuales y el resignado abandono de toda certidumbre en la materia, la infatigable reconversión de ilusiones amorosas pasajeras en amistades verdaderamente perdurables, la misoginia lúdica muy pronto desmentida por la frecuentación gozosa de tantas mujeres, el gusto por los idiomas extranjeros como manera de quitar candados a libros y videos de tantas partes del mundo, el deseo de no transigir jamás en nuestros afectos y convicciones para no perder en el tránsito a una madurez engañosa un resto de candor adolescente. Recuerdo hoy a Carlos como lo conocí hace muchos años, seductor en su desparpajo, entusiasta y feliz en medio de sus libros y películas, impaciente por transmitir su sabiduría, tan inabarcable como su gusto por la trivia, azotándose con la letra sentimental de un bolero, con furias de antiguo testamento, muy veleidoso y lleno de caprichos, y con esa gran generosidad que siempre le conquistó simpatías espontáneas en la calle, un raro privilegio entre nuestros intelectuales. Es síntoma lamentable de nuestros tiempos ver cómo en muy poco tiempo han desaparecido figuras tan excepcionales como Carlos Montemayor, Bolívar Echeverría, José Saramago, y ahora Carlos Monsiváis, dejando en la izquierda política un enorme vacío, y un tanto en el desamparo a muchas causas justas que con ellos pierden a sus mejores abogados. Proceden hoy tareas inmediatas: recuperar su legado moral, que es en lo esencial la defensa infatigable de los derechos de esas minorías políticas, religiosas, raciales y sexuales que gracias también a él hoy son inabarcables, luchar contra la intolerancia eclesiástica y la homofobia, reducir a un balbuceo incoherente el mediocre discurso de la derecha empresarial y política, rescatar el patrimonio del intelectual y coleccionista que fue capaz de crear el museo que hoy lleva su nombre y que habrá también de albergar su enorme biblioteca y sus videos para disfrute directo de la gente de su ciudad y de los visitantes del país entero. Las últimas frases en las memorias del filósofo Jean Paul Sartre pueden, sin rubor, aplicarse a la trayectoria de nuestro intelectual más riguroso y honesto: Lo que me gusta de mi locura es que siempre me protegió, desde el primer día, contra las seducciones de la elite: jamás me sentí el feliz propietario de un talento: mi único asunto fue salvarme, sin nada en las manos, sin nada en los bolsillos, con el trabajo y con la fe. De golpe esta pura opción dejaba de elevarme por encima de nadie: sin pertrechos, sin herramientas, me dediqué de cuerpo entero a salvarme de lleno. Si coloco la salvación imposible en el desván de los accesorios, ¿qué queda? Todo un hombre hecho de todos los hombres que los vale a todos y que vale lo que cualquiera de ellos.</p>
<p><a href="http://www.jornada.unam.mx/2010/06/21/index.php?section=opinion&amp;article=006a1pol"><br />
Texto publicado en el periódico <em>La Jornada</em></a></p>
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		<title>Carlos Monsiváis intuitivo</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 00:20:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tovar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Monsivais]]></category>

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		<description><![CDATA[José Cueli Entre gatos de todos colores se marchó Carlos Monsiváis encadenado al temblor de un ritmo que se le escapó. Se le escapaba en el juego de los orígenes. Otra forma de escritura intuitiva. Palabras que se deformaban y tendían a desaparecer, según el lugar que ocupaban en el escenario nacional que Carlos contemplaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Cueli</strong></p>
<p>Entre gatos de todos colores se marchó Carlos Monsiváis encadenado al temblor de un ritmo que se le escapó. Se le escapaba en el juego de los orígenes. Otra forma de escritura intuitiva. Palabras que se deformaban y tendían a desaparecer, según el lugar que ocupaban en el escenario nacional que Carlos contemplaba desde otra galaxia con el sentido grande, el sino en la conciencia, la música en los nervios, la fiereza independiente. Un hasta aquí a lo rutinario, al método que castra, convirtiendo en arte sutil de capricho y libertad: la vida.<span id="more-611"></span></p>
<p>Carlos Monsiváis un sicólogo natural predispuesto a la percepción intuitiva de aquello de lo que estaba oculto a lectura tradicional, a la captación de lo obvio. Escritura que consistía en obligar al lenguaje a que revelara aquello que solo expresaba a medias. Aquello que conseguía revelar por el hecho de revelarlo en un hermetismo intencionado, cual si fuera el puño cerrado de un niño, gesto de lo que se quería encubrir expresamente.</p>
<p>De lo único que no escribió, ni criticó, ni comentó Carlos de la cultura popular fue de las corridas de toros. Allá en la lejanía el escritor contemplaba en un vivir de vaivenes su México. Al final un sueño duermevela le borró el pasado en una cama del Hospital de Nutrición, arrimado a morir a orilla de sus gentes: los marginales y los gatos, al filo de lo innombrable. Un cantar a la muerte solo por cantar. Sin ver, sin oír, sin prisas volvía a su Portales de toda la vida/muerte.</p>
<p><a href="http://www.jornada.unam.mx/2010/06/21/index.php?section=opinion&amp;article=a50a1dep"><br />
Texto publicado en el periodico <em>La Jornada</em></a></p>
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		<title>Carlos Monsiváis, el cronista perdurable</title>
		<link>http://www.excentricaonline.com/2010/06/19/arlos-monsivais-el-cronista-perdurable/</link>
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		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 05:25:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Quemain</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Monsivais]]></category>

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		<description><![CDATA[Miguel Ángel Quemain La obra publicada en libros contrasta con las miles de cuartillas escritas para los medios mexicanos más diversos. La historia se inicia a finales de los años cincuenta con un joven extremadamente inquieto que decide aventurarse por los rumbos de una generación, término que denosta, pero el más preciso para hablar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Miguel Ángel Quemain</strong></p>
<p><img alt="" src="http://www.excentricaonline.com/libros/images/uploads/carlosm.jpg" title="Monsi" class="alignleft" width="120" height="77" />La obra publicada en libros contrasta con las miles de cuartillas escritas para los medios mexicanos más diversos. La historia se inicia a finales de los años cincuenta con un joven extremadamente inquieto que decide aventurarse por los rumbos de una generación, término que denosta, pero el más preciso para hablar de su cercanía con escritores como José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Sergio Pitol.<br />
Ver más en  <a href="http://www.excentricaonline.com/libros/escritores_more.php?id=6461_0_8_0_M">este vínculo ></a></p>
<p><span id="more-607"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img alt="" src="http://www.excentricaonline.com/libros/images/uploads/monsi.jpg" title="Carlos" class="alignright" width="180" height="277" />La obra publicada en libros contrasta con las miles de cuartillas escritas para los medios mexicanos más diversos. La historia se inicia a finales de los años cincuenta con un joven extremadamente inquieto que decide aventurarse por los rumbos de una generación, término que denosta, pero el más preciso para hablar de su cercanía con escritores como José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Sergio Pitol.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ejerce el periodismo cultural en aquellos años, apegado a las manifestaciones más exquisitas de la cultura aunque sus inquietudes y pasiones lo convertirán en uno de los pocos (muy pero muy pocos) intelectuales y críticos mexicanos con mayores registros. Entonces escribe sobre pintores, escritores, apasionado de la historia traza semblanzas y retratos. Pero su curiosidad, su proclividad a caer en las más seductoras tentaciones, las expresiones de la cultura popular sajona, su formación personal: el protestantismo, el barrio, hacen posible esa diversidad de percepciones que en ese momento cultural sólo caben en el periodismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>México en la cultura</em> y el <em>Excélsior</em> de Scherer fueron los espacios fundamentales para un conjunto de artistas y escritores, en el que Monsiváis fue una figura que brilló por su originalidad, su capacidad de análisis e interpretación de los fenómenos sociales de su momento. Poseedor de un lenguaje inédito en nuestra narrativa, Monsiváis incursionó en la crónica, género que documentó, analizó y difundió, con su trabajo como propio ejemplo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La curiosidad y la inteligencia como vocación se fundieron con percepciones que no se habían expresado en México en el terreno de la crítica cultural: del burlesque a la novela policiaca, de Agustín Lara al hoyo fonky. Un trabajo que encuentra su paralelo en el que emprendiera Roland Barthes en sus <em>Mitologías</em>, capaz de desenmascarar lo que de naturaleza y moral reside en todo hecho social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En todo eso hay una teatralidad que lo caracteriza y lo hunde, que lo define y entroniza. Monsiváis, para unos, es el periodista que se ocupa de lo nimio, que intelectualiza lo efímero, y que como tal, no vale la pena. Para otros, es el periodista contracultural que le da voz a aquellos que se les niega, a los perdedores que parecen no tenerla o que la desconocen. La doxa lo considera también el aprendiz de escritor, el narrador que no lo fue, el poeta oculto en las antologías inmortales que ha realizado, el seguro excluido de El Colegio Nacional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esos son los riesgos de la máscara que le ha permitido la ubicuidad en una sociedad mexicana rica en matices. Monsiváis, modelo de intelectual, ha sido junto con Octavio Paz, el interlocutor por excelencia del poder político en México. Unas veces señalando su imbecilidad, otras con el filo de su humor y su ironía, las armas finas de la crítica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Monsiváis ha sido un intelectual que ha sabido conservar su independencia de cualquier disciplina militante, sea la del feminismo mexicano, de la que ha sido un defensor, un ideólogo y un crítico; de la izquierda, a la que le ha señalado sus errores y excesos hasta de la sociedad que se organiza: homosexuales, prostitutas, costureras, vecinos, campesinos, obreros, estudiantes&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El sismo de 1985 en la ciudad de México, por poner un ejemplo, no tuvo un analista tan inmediato y lúcido como Carlos Monsiváis. El testimonio de esa crónica realizada a unas cuantas horas de sucedida la tragedia mostraba a un escritor que conoce profundamente todos los intersticios de la sociedad mexicana. En medio de la confusión de esos días, el escritor, el periodista, el ensayista, y por supuesto, el cronista, radiografiaba las raíces de la corrupción, la negligencia, la desigualdad, detectaba, sorprendido y entusiasta, expresiones de la cultura que permanecían como hipótesis de trabajo en el cubículo de algunos sociólogos prominentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Monsiváis ha sido también un difusor de la cultura internacional. Con tijeras en mano se dio a la tarea de recoger, traducir y publicar ensayos, ficción, estudios, en fin, una gran cantidad de materiales que aparecían en publicaciones extranjeras y que puso al alcance de un gran público. De esa aventura participaron un conjunto de jóvenes entonces (fines de los años setenta) que son hoy algunos de los escasos intelectuales y escritores con un proyecto propio y original en el medio cultural mexicano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me refiero a David Huerta, Jorge Aguilar Mora, Héctor Manjarrez, Rafael Pérez Gay, Héctor Aguilar Camín, Antonio Saborit, Luis Miguel Aguilar, Sergio González Rodríguez, José Joaquín Blanco, por mencionar a los más prominentes. Es importante señalarlo porque los grupos y las “mafias” han caracterizado el medio cultural mexicano y ésta señal de independencia no es usual en otros conjuntos fieles a la figura y la palabra del Patriarca. Hay una acolitismo profesional que algunas figuras poderosas y de prestigio han conservado como la mejor forma de mantener su influencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Reescritor, articulista y curioso de tiempo completo, Monsiváis se ha convertido en una referencia obligada, en muchos sectores sociales, para referirse al intelectual, a esa especie de conciencia pública en que se confía y a la que se acude cuando las instancias oficiales insisten en su escandalosa indiferencia e impunidad. Tan solicitado como escurridizo, no ha resistido la tentación de participar en las fiestas más frívolas de la cultura y el espectáculo. Lo mismo posa junto a “estrellas” como Gloria Trevi, Lucía Méndez o Flans, que opina y analiza la política y la cultura en el programa de radio con mayor rating en ésta capital; lo mismo participa en homenajes nacionales a María Félix, que aparece en festejos políticos junto al presidente en turno, lo mismo está en una marcha junto a Super Barrio que en el Salón Los Angeles, en la discoteque de moda o en un tugurio de rompe y rasga en el que se reúnen, paradójicamente, las multitudes marginales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Monsiváis es el coleccionista de juguetes populares, maquetas, cajitas, luchadores, incunables, periódicos y revistas del siglo XIX, fotos, caballitos. Es también el protector incansable de los seres más indefensos en la barbarie urbana: los animales callejeros a los que adopta, canaliza y contribuye a su sostén. Su obra es también, y en parte, la indagación profunda en zonas que pertenecen al campo de sus aficiones y sus gustos, aunque el mismo señale que &#8220;para conocerme a mi mismo he utilizado una técnica, la sospecha. Para conocer a los demás, siempre he recurrido al recelo&#8221;. Es el crítico implacable, como señalé arriba, de la estupidez y la impunidad declarativa de los políticos en turno. Con Alejandro Brito, ha hecho un registro comentado de todas las barbaridades de que son capaces nuestros políticos, empresarios, autoridades eclesiásticas y otros especímenes de la selva política mexicana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al inicio de estas líneas escribí máscara para referirme al objeto que ha hecho posible la ubicuidad del cada vez menos invisible observador que es Carlos Monsiváis. Lo hice porque creo que detrás del hombre preocupado y comprometido con los problemas más urgentes del país está un gozador y un curioso que ha hecho de sus tentaciones, perversiones y subversiones uno de los productos intelectuales más importantes de la segunda mitad de este siglo XX mexicano. Nos ha hecho creer que lo que vale son los personajes a los que alude en sus libros y que detrás sólo está el cronista humilde que recoge las percepciones de época y las proyecta hacia el futuro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo detrás del objeto Juan Gabriel, Isela Vega, Raúl Velasco, Cantinflas, Dolores del Río, de los temas en que indaga cada vez con mayor libertad y renovado aliento narrativo: el burlesque, el 12 de diciembre, en fin, lo que el autor ha llamado <em>Mexicanerías</em> y <em>Crónica de sociales</em>, está el placer de la escritura y no sólo el registro, sino la invención de personajes y atmósferas. Es en ese espacio de su prosa donde residen sus ficciones, ficciones críticas y ensayísticas que muestran un estilo único y muy imitado en México.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El conjunto de “textos hagiográficos” titulado <em>Catecismo para indios remisos</em>, “que muchos quedan, Señor, y aún se agitan”, es el único libro de “creación” según considera la crítica más ortodoxa. En él, Monsiváis despliega fábulas, historias y decires con un tema central o varios, como bien se indica en el libro, ligados al mismo tronco: “el atavismo religioso, el poder eclesiástico, las intermitencias del paganismo, las zonas donde la virtud beatífica se confunde con la blasfemia y el milagro se vuelve un género de la cultura popular”. Tal vez es el libro donde Monsiváis más le suelta las riendas a la imaginación y a su aliento fársico, a través de un mecanismo que pone en espejo al conjunto de seres que habitan en el libro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Hay un dios para Dios</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 02:19:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[ Javier Acosta Carreño Existe un dios creador de cada cosa uno del medio día uno de los relojes suizos un dios para encender los hornos del verano uno para contar las vueltas de la Luna uno para la lentitud y sus insectos Debe existir alguno que viva en esta línea un dios que haga girar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <strong>Javier Acosta Carreño</strong></p>
<p>Existe un dios creador de cada cosa<br />
uno del medio día<br />
uno de los relojes suizos<br />
un dios para encender los hornos del verano<br />
uno para contar las vueltas de la Luna<br />
uno para la lentitud y sus insectos</p>
<p><span id="more-182"></span></p>
<p>Debe existir alguno que viva en esta línea<br />
un dios que haga girar el punto de la i<br />
otro para mi ombligo<br />
uno mejor que cuide el tuyo<br />
otro que incline campanarios </p>
<p>Hay un dios de las cosas que no existen<br />
de momento<br />
es uno de mis dioses preferidos<br />
Hay un dios para Dios<br />
seguramente<br />
otro para ese par. Y así hasta que te canses<br />
Será tal vez por eso que un gracioso desorden<br />
silba de vez en cuando su propio vals vienés<br />
su no te vayas a morir<br />
su no despiertes<br />
O puede ser que exista sólo un dios<br />
pero eso tiene poca gracia.</p>
<p>Fragmento tomado de De <em>Melodía de la i (</em>Ayuntamiento de Zacatecas/ IZC, 2001)</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Antonio Preciado, documental poético de Modesto López</title>
		<link>http://www.excentricaonline.com/2010/01/10/antonio-preciado-documental-poetico/</link>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 15:57:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Quemain</dc:creator>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>

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		<description><![CDATA[Elvia Alaniz/Enviada Foto: Gabriela Bautista Antonio Preciado. Entre cantos y marimbas, es el más reciente documental de Modesto López que recorre parte de la vida y obra del poeta ecuatoriano. A través de Preciado, la cultura de la provincia de Esmeraldas es contada, cantada y bailada a ritmo de marimbas, bombos y cununos por personajes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Elvia Alaniz/Enviada<br />
Foto: Gabriela Bautista</strong></p>
<p><em><img class="alignleft" title="Modesto López" src="http://www.excentricaonline.com/libros/images/uploads/modestolopez.jpg" alt="Modesto López" width="85" height="120" />Antonio Preciado. Entre cantos y marimbas</em>, es el más reciente documental de Modesto López que recorre parte de la vida y obra del poeta ecuatoriano.</p>
<p><span id="more-39"></span></p>
<p>A través de Preciado, la cultura de la provincia de Esmeraldas es contada, cantada y bailada a ritmo de marimbas, bombos y cununos por personajes como: Papá Roncón, Petita Palma, entre otros el maestro en tradición oral, Juan García; el alcalde del cantón de Esmeraldas, Ernesto Estupiñán; el escritor y promotor cultural Juan Montaño y el Exfutbolista Italo Estupiñán.</p>
<p>El documental presentado el 4 de diciembre en la sala Mauricio Magdaleno de la Cineteca de Zacatecas, como parte de las acitividades del Festival Internacional de Poesía Zacatecas 2009 recupera la figura de Antonio Preciado, una leyenda viva de la poesía ecuatoriana, representante de la cultura negra andina y cuya obra ha sido musicalizada por los principales intérpretes de su país.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 190px"><img title="Modesto López" src="http://www.excentricaonline.com/libros/images/uploads/modestolopez.jpg" alt="" width="180" height="270" /><p class="wp-caption-text">Modesto López</p></div>
<p>López, quien desde hace más de 20 años se ha dedicado lo mismo a recoger música verazcruzana que testimonios sobre poetas latinoamericanos de altos vuelos en este documental, hace a la vez un zoom de cada uno de los representantes de un combativo pueblo negro, cuyo antecedente más remoto es la llegada del esclavo africano de Cabo Verde, Antón a las costas de Esmeraldas.</p>
<p>Ediciones Pentagrama, nacida en 1981 con el objetivo de producir y difundir música y poesía para enriquecer el pensamiento a la fecha cuenta con más de 600 títulos de jazz, música para niños, rock mexicano, boleros, afroantillana, folklore latinoamericano, tango, trova tradicional y contemporánea, poetas en su voz y de música tradicional mexicana y de diversos paises de Latinoamérica.</p>
<p><em>Antonio Preciado. Entre cantos y marimbas</em> cuenta también con la participación del histórico grupo &#8220;Pueblo Nuevo&#8221; y Alberto Caleris, con la Orquesta de instrumentos andinos, fundada y dirigida por Patricio Mantilla, quienes han musicalizado poemas de Antonio Preciado en el Ecuador, al igual que otros músicos en varios país.</p>
<p>La realización del documental duró un año, tiempo durante el que Preciado vivió en Ecuador, para así conocer mejor el lugar en el que el poeta ecuatoriano creció. Uno de los principales obstáculos que debió enfrentar fue la carencia de recursos, pero gracias al apoyo de la Universidad Veracruzana y a la UNESCO, Modesto López consiguió ver realizado su trabajo cinematográfico: <em>Antonio Preciado. Entre cantos y marimbas</em>.</p>
<p><em>-¿Cómo se da el encuentro de lo poético con lo cinematográfico?</em></p>
<p>-La poesía es difícil porque es algo abstracto. En el caso de Antonio ya sabía perfectamente cómo hacerlo. Además conocía a los personajes, pues estuve en Esmeraldas un año. Conocía a Papá Roncón lo fui a ver cómo tocaba. Fui identificando a cada uno de los actores del documental, aunque claro de pronto hubo sorpresas que yo no calculaba. En Esmeraldas todo mundo conoce a Antonio porque es el poeta del pueblo. Es un fenómeno poético popular. Es una estrella. No se da fácilmente en todas partes, entopnces ahí hay más elementos naturales para documentarlo. En cambio alguien como Alí Chumaceo es una cosa difícil. Cómo haces para ponerlo en lenguaje cinematográfico es complicadísimo.</p>
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		<title>Migraciones, poema nómada</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 15:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Quemain</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>

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		<description><![CDATA[Rita Vega Baeza He preferido la angustia de volver a quedarme callado y quieto entre los límites a salir corriendo como loco y llevarme la puerta entre las piernas… Alejandro del Valle Migraciones de Alejandro del Valle, es, en principio, un espacioso poema nómada que tiene por travesía la historia, la oralidad y el parpadeo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Rita Vega Baeza</strong></p>
<p>He preferido la angustia de volver<br />
a quedarme callado y quieto entre los límites<br />
a salir corriendo como loco y llevarme la puerta<br />
entre las piernas…<br />
<span id="more-38"></span></p>
<p><strong>Alejandro del Valle</strong></p>
<p><em>Migraciones</em> de Alejandro del Valle, es, en principio, un espacioso poema nómada que tiene por travesía la historia, la oralidad y el parpadeo de caminos. Es una pintura que despliega sus imágenes en un tríptico abierto en un sombrero de paja. Es un organismo fronterizo que inhala Ecos, rastros, huellas errantes, y es también una lección inaugural que inicia cuando ya casi todo ha terminado; y no obstante la voz poética en su propio autorretrato se alza como: el “novio de los símbolos”, o lo que es lo mismo, el/ “autodidacta de de la tristeza”. Expresa en sus primeros versos:</p>
<p>Trabajo acumulando partículas sonoras<br />
frescos de guerras cotidianas    ausencias<br />
miradas boca arriba     setos de realidad<br />
denostada<br />
amores en demolición   cenizas<br />
que se prolongan<br />
instantes</p>
<p>La vitalidad de los días duele en los versos de Alejandro del Valle, se trata de una embriaguez de la luz que prodiga la gente, la proximidad de su gente. Oficiante de la cotidianeidad, el poeta nos comparte y celebra el aguijón de un saber como desafío, nos dice:</p>
<p>Del vino de la historia está colmado mi vaso<br />
de  mi risa el lugar que habito<br />
y la memoria de mi gente en mi costado<br />
es un calor que irradia luz a mis espaldas</p>
<p>En el enjambre de mis días<br />
adivino ausencias que no han de intimidarme</p>
<p>El yo poético se disuelve, pero también es una pócima, es advenimiento y advertencia, (d)ilución de bordes cuando escribe y sale al mundo diciéndonos:</p>
<p>…<br />
Ves desaparecer fronteras<br />
por el humor planetario que disemina<br />
el agua</p>
<p>Te podrías quedar aquí toda la vida<br />
limpiando creencias y lavando rencores<br />
jugando con buques y torpedos</p>
<p><em>Migraciones</em>, en plural, va de la oralidad de los placeres oratorios al calor oral del sol y, así, reanuda evocaciones en el rastro de “la travesía de una lágrima” encontrando un “sepulcro oral” como insuficiencia de lo dicho, como penuria del alfabeto. Podemos descubrir también un peregrinaje lúdico de recuerdos, el infantil poeta humanizado, la reminiscencia como una concesión de la infancia, un saque de esquina o un penalty omitido, y la certidumbre de saberse plural siendo otro. Con desenfado nos dice Alejandro:</p>
<p>…<br />
cuando me sorprendo caminando y hablando sólo<br />
sonrío y me recobro<br />
mis queridos pies que aprendieron a chutar desde<br />
pequeños<br />
llevan a cuestas más de una persona<br />
somos más de un desconocido</p>
<p>Por eso a veces nos hablamos</p>
<p>La poética del escritor versada en exilios, concibe  un divino diván quizá con una modulación irónica y certera:</p>
<p>…<br />
Cuando el recuerdo desplaza al olvido<br />
se comprime el mundo en el yo detenido</p>
<p>En el mismo poema hay un excedente, una cifra que nos dice el paisajista del éxodo: “cada paso revive con sorpresa” y la sorpresa nos abre siempre al reino de la conmoción y el eco, y ahí, no ya como divino diván sino como diván el terrible se anega la metáfora, se apalabra la ironía, y la herencia es un asombro que ríe en las niñas “por los monstruos que levantamos”. Y es que “diván” viene del persa que quiere decir conjunto de poemas; y no podría ser de otra manera; el novio de los símbolos, en <em>Migraciones</em> exhala “bocanadas de un abecedario desorbitado”, “sospecha del signo”, encuentra “algarabía en la página en blanco”, forma una tertulia con las “palabras blancas que alcanzan el aire/ y nunca bajan a la tierra”. Alejandro del Valle, perito en lejanías y sabio en “soledades de un páramo que se desgaja”, descifra toda una extenuada filosofía, y basta una pareja de sus versos para llevarla a un nuevo desenlace: “oye la raíz del silencio en la concha”, otra vez: “oye la raíz del silencio en la concha”, y, “Un grano de arena es ya un trozo de infinito”.</p>
<p>En este libro de poemas asistimos a una singular lección inaugural que empieza al final con una ausencia: casa sola y lugar vacío. Una agenda de invariables días: “a las 20:00 horas “ardo con la noche” y a las 23:00 “rozo mi muerte”, dice. Una curiosa prescripción que ordena: amadrígate. En Migraciones hay una imagen, que se condensa en este verso: “la carcajada del sol/ era ella”. Una mujer migrante que después de la pobreza, los hijos y los años “se quedó tan sola”. El poeta, autodidacta de la tristeza, aprende y se conmueve ante una realidad tan ruda y próxima, dice: “aunque su madre lavara ajeno/fue una joven alegre”.</p>
<p>También nuestro escritor encuentra, una indiscreción en “las ramas de los árboles”, un paisaje interior: “he abierto de par en par las ventanas / y el aire ha llenado de ardor, no de tristezas/ las lidias heredadas”; una vocación: “morder las nalgas de los ángeles/ y atizar las brasas con sus alas”.</p>
<p>En migraciones, en el hábitat de Alejandro del Valle, los signos viajan, la personas nos habitan con risas y ausencias, el yo pierde su pasaporte, los estados anímicos se mudan en colores; y todo paraje es un parpadeo. Hay un tránsito de “viajeros también en el papel”, una celebración de la vida, una incitación a “jugar a la víbora víbora del amor” y un descubrimiento sideral en este verso de Alejandro: las “estrellas silvestres se erigen sin razones de los días”.</p>
<p><strong>Rita Vega Baeza**</strong> es poeta y psicoanalista. Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid España. Profesora universitaria.</p>
<p><strong>Texto leído durante la presentación de <em>Migraciones</em>, de Alejandro del Valle el 4 de diciembre en el marco del Festival Internacional de Poesía Zacatecas 2009.</strong></p>
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		<title>Clío yace insepulta…</title>
		<link>http://www.excentricaonline.com/2010/01/02/clio-yace-insepulta/</link>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 06:18:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Quemain</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>

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		<description><![CDATA[Gonzalo  García Terrazas -a  Magdalena Herrera García y  Rodolfo Mariscal Erives- En la obra de Enrique Macín, Sueños sin Epílogo, se hace evidente la influencia del pensamiento de Oswaldo Spengler&#8230; filósofo e historiador alemán (1880-1936) en cuya obra titulada La Decadencia de Occidente propone que la historia se resuelve en un proceso fatalista, con un destino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-17" title="enrique macinmanos" src="http://www.excentricaonline.com/wp-content/uploads/2010/01/enriquemacinmanos-120x120.jpg" alt="" width="120" height="120" /><strong>Gonzalo  García Terrazas</strong><br />
<span style="color: #008000;"><em>-a  Magdalena Herrera García y  Rodolfo Mariscal Erives-</em></span><br />
En la obra de Enrique Macín, <em>Sueños sin Epílogo</em>, se hace evidente la influencia del pensamiento de Oswaldo Spengler&#8230;<br />
<span id="more-16"></span><br />
filósofo e historiador alemán (1880-1936) en cuya obra titulada <em>La Decadencia de Occidente</em> propone que la historia se resuelve en un proceso fatalista, con un destino predeterminado imposible evadirse.</p>
<p>Las culturas se degradan y  actúan como los seres vivos, animales y plantas; nacen, se desarrollan, crecen hasta el límite y mueren.</p>
<p>Para Spengler, las culturas atraviesan por cuatro épocas distintas: la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Para la civilización occidental la primavera de la cultura fue la Edad Media, que se definió por sus grandes empresas guerreras, las monumentales construcciones y el florecimiento del espíritu creador, así como por el advenimiento de aristocracias impulsoras de las artes. El verano de la cultura llegó con el espíritu del humanismo, liberado ya de la ignorancia y lo sobrenatural, como lo hacen patente los legados de Da Vinci, Galileo y Shakespeare, entre otros. Vino el otoño con la Reforma; la cultura aristocrática degeneró en convencionalismos de clase media, un género de existencia en la que una falsa intelectualidad reemplazó a las convicciones más arraigadas y la subordinación a la razón resultó ser un débil sustituto de la fe. El siglo XIX fue nuestro invierno de descontento y desastre. La civilización se consumó y se suicidó con el auge de la ciudad moderna, el poder del dinero y la dominación de las masas.</p>
<p>Enrique Macín, apasionado estudioso de la historia, conocedor profundo de las tragedias y los dramas del hombre occidental —particularmente del mexicano— de fin del milenio, estructura su novela <em>Sueños sin Epílogo</em> en cuatro partes, siguiendo un orden acorde al concepto de Spengler sobre las civilizaciones, sólo que el chihuahuense establece el paralelismo con la nación mexicana: Toledo, cuento barroco inmerso en el cuerpo de la novela, la primavera; Querétaro, el verano; Chihuahua, el otoño, y Río Seco, el invierno. En cuanto al tema vertebral, el naufragio de México: “…el país con el más prometedor futuro, pero con el más miserable presente”, lo aborda a partir de las siguientes cuestiones: “En el año 2010, cumpliremos dos siglos de vida independiente y no hemos resuelto ninguno de los problemas básicos del país” <a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn1">[1]</a>; “Hay que buscar en la historia de México la respuesta a tres hechos fundamentales: primero, las causas del poco aprecio a la libertad política y a la democracia; segundo, ¿en qué época del país surge el uni-partidismo? y ¿cuándo se retoma después de la revolución de 1910?; tercero, ¿qué esperanza tenemos del cambio hacia la democracia sin violencia?<a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn2">[2]</a>.</p>
<h2>Toledo</h2>
<p>Toledo es donde Macín presenta al iniciador de la dinastía Matamoros en América, Gutierre, quien huyendo de la intolerancia religiosa en la península emigra a la Nueva España. La acción tiene lugar en la ciudad Imperial en el siglo XVII, en plena contrarreforma,   donde el protagonista al darse cuenta de que la familia de la mujer a quien ama (María de Polanco) es luterana, toma la decisión de partir:</p>
<p>“…. Sube por la escalera en busca de alguna persona y llega a una cámara donde se quema una pastilla de perfume. Se acerca al lecho y mueve la cortina, pero solamente descubre sobre las sábanas un vestido de tafetán blanco recamado de aljófar. Mira en derredor y ve un bargueño que tiene las gavetas abiertas. Lo escudriña en busca de un objeto que le dé indicios del dueño, y saca un libro que es traducción en romance del Nuevo Testamento.…[ …]Detiene la lectura porque escucha plegarias en alguna pieza distante, y guiado por las voces sale volando hacia un balcón. En cuanto llega se asoma por los vidrios de la ventana y atisba a varios hombres y mujeres rezar de pie, de los cuales no reconoce más que al doctor Joseph de Polanco.” <a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn3">[3]</a><sup> </sup></p>
<p>El cuento es un capítulo —el quinto— con un estilo oscuro, propio del Barroco, pues todo es una perífrasis elusiva, y el texto al que hace mención es, nada menos, la traducción que hizo Juan de Valera de los Evangelios en 1602, religioso español convertido al luteranismo y quien tuvo que huir a Ginebra, donde pasó el resto de su vida. Gutierre Matamoros es alegoría del colonizador de esta tierra que será el virreinato más opulento de la corona española, la primavera brillante y prometedora, pero en su vida independiente, campo de batallas fraticidas que la depauperarán en beneficio de intereses extraños.</p>
<h2><a rel="attachment wp-att-17" href="http://www.excentricaonline.com/2010/01/02/clio-yace-insepulta/enriquemacinmanos/"><img title="enriquemacinmanos" src="http://www.excentricaonline.com/wp-content/uploads/2010/01/enriquemacinmanos-550x374.jpg"  alt="" width="427" height="293" / rel="lightbox[roadtrip]"></a></h2>
<h2>Querétaro</h2>
<p>El sitio de Querétaro es un hecho fundamental en el futuro de México. El Imperio es derrotado y, en el Cerro de Las Campanas, junto con Maximiliano, Miramón y Mejía,  liquidado el partido Conservador, dejando al Liberal el control político del país hasta el año 2000.</p>
<p>Enrique Macín hace un detallado trabajo de investigación histórica, en donde narra las acciones bélicas del sitio, detallando con precisión las batallas en los diferentes frentes, hasta la caída de la plaza en manos del ejército liberal. Pero lo fundamental es que el autor revindica a los hombres que conformaron las fuerzas conservadoras, quitándoles el baldón que el maniqueísmo histórico les había impuesto, a la vez que los sitúa en el justo nivel que les corresponde: el de hombres comprometidos con un ideal al que ofrendaron sus vidas, luchando contra Juárez y contra las circunstancias que, a final de cuentas, fueron las verdaderas determinantes de la caída del Imperio. La historia es hija de un juicio imparcial, el deformarla con intenciones tendenciosas le confiere calidad de bastardía. El autor adecua su narrativa al hecho real, sin menoscabo en la veracidad de los hechos y sin restar méritos a ninguno de los bandos antagonistas, y de esta manera expone a los actores despojados de la carga que la mala intención o el análisis superficial e irresponsable les han impuesto.</p>
<p>Santiago Matamoros, joven Coronel imperialista, es el personaje principal en Querétaro, quien se reintegra a las filas del imperio hasta que el último soldado francés ha dejado el suelo mexicano:</p>
<p>“Con el fin de buscar mi asentimiento el coronel Joaquín Rodríguez me dijo: — Coronel, la patria en esta hora peligra y necesita de sus mejores hombres—.  Le contesté que desde el arribo de los franceses a México me había dado de baja en el ejército, por no haber estado conforme.  También le dije que en la derrota sufrida en San Miguel Calpulalpan mis heridas fueron casi mortales”. <a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn4">[4]</a></p>
<p>Enmarcada en los hechos bélicos, se desarrolla una apasionada historia de amor, propia de una tragedia wagneriana, protagonizada por el Coronel Matamoros y Gertrudis —una bella y joven viuda—, quienes inmersos en la adversidad asumen con estoica actitud su destino:</p>
<p>“Gertrudis lo interrumpe:</p>
<p>-        Te voy a confesar una intimidad.</p>
<p>-        ¿Si?</p>
<p>-        Me siento una mujer desleal.</p>
<p>-        ¿Acaso no me amas?</p>
<p>-        Tú eres la causa de mi desasosiego.  Tengo apenas unos meses de viuda de Manuel, y ya quiero a otro hombre.  Yo adoré a mi esposo y nunca creí que volvería a tener otro afecto en mi corazón.</p>
<p>-        Pero él ya murió.</p>
<p>-        Más no su recuerdo.  Me siento sucia&#8230;</p>
<p>-        La guerra nos ha destruido a todos.</p>
<p>-        Necesito tiempo&#8230;necesito pensar con calma.</p>
<p>-        Reconozco que nuestro amor no tiene futuro.  Yo puedo morir en cualquier momento.- Al oírlo Gertrudis se levanta de pronto y se le aproxima, para decirle con voz firme.</p>
<p>-        ¡Ven!- Santiago se acerca hasta sentir la respiración de ella.  Gertrudis lo besa, primero con suavidad y luego con pasión.  Al separar sus labios exclama:</p>
<p>-        ¡Te quiero!&#8230;¡lo oyes!&#8230;¡Te quiero!-  Y sus brazos se enlazan fuertemente a la espalda de Santiago, mientras él descubre la calidez de su cuerpo”.<a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn5">[5]</a></p>
<p>En Querétaro el ritmo narrativo es el de la épica, el de los cantos heroicos.  El final de esta parte evoca a <em>La Carga de la Brigada Ligera</em>, de Tennyson:</p>
<p>“Dos soldados de infantería persiguen a Santiago por una estrecha calle de la ciudad, disparando sus fusiles sin acertarle.  El coronel precisa burlarlos y tuerce en una esquina para escaparse de ellos, más el empedrado del pavimento estorba el galope del caballo.  De súbito, se detiene al avistar tres jinetes que están al final de la callejuela.  Distingue entre ellos a Pioquinto, en uniforme republicano. Éste reconoce al coronel y envalentonado le grita:</p>
<p>-        ¡Ríndase, coronel, no tiene escapatoria!</p>
<p>-        ¡Ríndete, traidor imperialista!- Aúlla otro que porta una lanza con una banderola roja.</p>
<p>Santiago Matamoros piensa en Gertrudis al mismo tiempo que desenvaina el sable, luego aguijonea su corcel para lanzarse solitario a la postrera carga de caballería del Imperio Mexicano” <a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn6">[6]</a></p>
<h2>Chihuahua</h2>
<p>Narración de estilo realista, la acción tiene lugar en Chihuahua, entre 1892 y 1913. El personaje principal es Jacobo Matamoros, coronel retirado del Ejército Liberal, quien participó en la batalla del 25 de marzo de 1866 contra las fuerzas imperialistas y donde recibió una brutal herida en el pecho. En 1875 hace la campaña en contra de la apachería, bajo las órdenes del coronel Joaquín Terrazas.  Es el tipo característico del hombre del siglo XIX, aquél que labra su porvenir a base de esfuerzo, valor, temeridad y confianza en si mismo, un personaje a la manera de los que proponen las obras de Dumas, Sué, Balzac, Pérez Galdós. Asimismo, la figura femenina de Constanza Matamoros, hija de Jacobo, responde a la tipología de los personajes del Realismo, evocando a Matilde de la Mole, la apasionada y decidida mujer de la novela más importante del realismo francés: <em>Rojo y Negro</em>, de Stendhal.</p>
<p>En esta parte de <em>Sueños sin Epílogo</em>, Macín hace una remembranza de los hechos ocurridos en este período trascendental para la historia de México. El caudillismo, mal endémico del país, se manifiesta en la figura de Porfirio Díaz Mori, quien ejerció el poder absoluto por más de treinta años y provocó un movimiento armado que fue un retroceso para la nación, especialmente para Chihuahua. La época es fielmente retratada, y los hechos mostrados desprovistos de inclinaciones partidistas y con objetividad, al igual que los hombres que hicieron la historia local impulsados por las circunstancias propias del momento.</p>
<p>Desde 1892 hasta el traslado de todas las principales familias chihuahuenses hacia los Estados Unidos, al caer la capital del Estado en poder de la fuerzas revolucionarias en 1913, la narración apareja los hechos del contexto nacional con los del ámbito local, ubicando al lector en el tiempo y el espacio de los sucesos, presentando en un mismo plano a los entres de ficción con los personajes reales de esa época:</p>
<p>“&#8230;Un anciano de pelo y barba blancos se le acerca a caballo.  Clava sus pupilas azules en Jacobo antes de hablar:</p>
<p>-        coronel Matamoros: hace cuarenta y siete años con los contingentes liberales bajo mi mando recuperamos la ciudad de Chihuahua, que estaba en manos de los reaccionarios. Ahora los tiempos se vuelven contra nosotros y se rebela nuestro mundo.</p>
<p>-        Don Luis: todo lo que resta de nuestro mundo viene en esta caravana.</p>
<p>Luis Terrazas sonríe melancólico y se despide cordial&#8230;[  ]. Jacobo hace remembranza de que su padre salió de Nuevo México, al perderse la guerra que empezó en el cuarenta y seis.  Él por azares de la fortuna, cabalga con rumbo a la misma tierra que su padre dejara.  La amargura se apodera de su corazón, por lo que no puede evitar confesarle a su hija:</p>
<p><sup>- </sup>Nunca en toda mi existencia me había sentido como un cobarde, como un desertor que abandona todo sin luchar.  Los conservadores cayeron con bravura en Querétaro.- Vacila antes de seguir – Nosotros al contrario, salimos huyendo para salvar nuestras vidas.” <a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftn7">[7]</a><sup> </sup></p>
<h2>Río Seco</h2>
<p>Este segmento de la novela es donde el autor vierte todo su desencanto respecto al estado que presenta el país, tanto en su depauperación como en la falta de pudor político en los mexicanos del siglo XX, consecuencia éste del escaso conocimiento de la historia, de los hechos trascendentales que desencadenaron el uni-partidismo que desterró el espíritu democrático.</p>
<p>El tono resulta amargo y pesimista, mientras que el ritmo narrativo, el tempo lento, tan admirado por Macín en Miró. El sustrato filosófico de Río Seco es el Existencialismo, puesto que éste constituye la filosofía de la crisis en la manera de ser  del espíritu occidental: la verdad se convierte en mil verdades indiferentes. Y como consecuencia de esto, la apatía frente a los valores y la pérdida de los mismos por la acción de las masas,  encarnado todo ello en Gutierre Matamoros; él lleva el mismo nombre del iniciador de la dinastía Matamoros en América, pero a diferencia de aquél, es la imagen del desencanto y la decadencia moral de la sociedad, haciendo patente el naufragio de México. Para Spengler, el futuro de occidente es invernal, glacial, inexorable, y en él no podemos poner nuestras esperanzas, porque sólo los ilusos creen que existe alguna salida y el optimismo se convierte así en cobardía. Enrique Macín muestra la misma certeza que el pensador germano con respecto a lo anterior, y bien la expresa en una bella y premonitoria octava que se forma con los títulos de los capítulos 13,64, 67, 71, 75, 77, 79 y 82:</p>
<p>“Clío yace insepulta en un camino.</p>
<p>Está llena de sangre la alborada.</p>
<p>Han cumplido los hados el destino</p>
<p>Y borrado la cruz de cada espada,</p>
<p>El sendero que sigue es mortecino.</p>
<p>En el milenio de la madrugada</p>
<p>Se encenderán de nuevo las hogueras</p>
<p>Y el hombre morirá por sus quimeras”.</p>
<p><strong>Gonzalo García Terrazas, Licenciado en Letras Españolas, ensayista, narrador y crítico.</strong></p>
<p>Texto publicado en la revista Solar, Nueva época. #54</p>
<hr size="1" /><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref1">[1]</a> <sup>Macín, Enrique. “Sueños sin Epílogo” 1ª edición, 1998.  ediciones del Azar, A. C. Capítulo 12, pág. 62. </sup></p>
<p><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref2">[2]</a> <sup>. 2. Op. Cit. Capítulo 12, pág. 62</sup></p>
<p><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref3">[3]</a> <sup>Op.- </sup><sup>Cit. Capítulo 5, pág. 30</sup></p>
<p><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref4">[4]</a> <sup>. Op.- </sup><sup>Cit. Capítulo 13; pág 69.</sup></p>
<p><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref5">[5]</a> <sup>Op.- </sup><sup>Cit. Capítulo 26; pág.160).</sup></p>
<p><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref6">[6]</a> <sup>Op.- </sup><sup>Cit. Capítulo 28, pág. 176</sup></p>
<p><a href="http://www.excentricaonline.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=327-1235#_ftnref7">[7]</a> <sup>Op.- </sup><sup>Cit. Capítulo 80; pags.478,479</sup></p>
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		<title>Amanda Palmer, poemanción</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 05:56:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Quemain</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Textualidades]]></category>

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		<description><![CDATA[Oasis Amanda palmer when i got to the party they gave me a fourty and i must&#8217;ve been thirsty cause i drank it so quickly when i got to the bedroom there was somebody waiting and it isn&#8217;t my fault that the barbarian raped me when i went to get tested i brought along my [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Oasis</strong><br />
Amanda palmer</p>
<p>when i got to the party<br />
they gave me a fourty<br />
and i must&#8217;ve been thirsty<br />
cause i drank it so quickly</p>
<p><span id="more-14"></span></p>
<p>when i got to the bedroom<br />
there was somebody waiting<br />
and it isn&#8217;t my fault<br />
that the barbarian raped me</p>
<p>when i went to get tested<br />
i brought along my best friend<br />
melissa mahoney<br />
who had once been molested</p>
<p>and she knew how to get there<br />
she knew all the nurses<br />
they were all really friendly<br />
but the test came out positive</p>
<p>uh-oh</p>
<p>I&#8217;ve seen better days but i don&#8217;t care<br />
I just sent a letter in the mail</p>
<p>when i got my abortion<br />
i brought along my boyfriend<br />
we got there an hour<br />
before the appointment</p>
<p>and outside the building<br />
there were all these annoying<br />
fundamentalist christians<br />
we tried to ingore them</p>
<p>oh-oh</p>
<p>i&#8217;ve had better days but i don&#8217;t care<br />
oasis got my letter in the mail</p>
<p>when vacation was over<br />
the word was all over<br />
that i was a crack whore<br />
melissa had told them</p>
<p>and so now were not talking<br />
except we have tickets<br />
to see blur in october<br />
and i think were still going</p>
<p>oh-oh</p>
<p>i&#8217;ve seen better days but i don&#8217;t care<br />
oh i just got a letter in the mail</p>
<p>oasis sent a photograph<br />
its autographed and everything<br />
melissa&#8217;s gonna wet herself<br />
i swear</p>
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