Hace un par de años, el escritor Huberto Batis dijo que el enemigo número uno de la cultura era el PAN y sus presidentes. “No existe una cultura viva, vigorosa”, sentenciaba el ex director de “Sábado”, el mítico suplemento del Unomasuno. Y vaya que fue visionario. En ese sentido, el periodista Humberto Musacchio asegura que existe un fenómeno singular: cuando hay grandes momentos de la cultura también hay excelentes publicaciones culturales. Así lo demuestra en su libro monumental México: 200 años de periodismo cultural (Conaculta, 2012), un retrato quirúrgico de los mejores medios impresos y etapas de la cultura nacional.

Esta obra, que consta de tres tomos, documenta también las épocas de sequía de los dos primeros siglos de vida independiente del país. En el tomo I –el único disponible hasta el momento-, el autor presenta plumas famosas y desconocidas, publicaciones olvidadas, debates polémicos que se ventilaron en medios como el Diario de México (1805), El Iris (1826), El Apuntador (1841), El Renacimiento (1869), El Artista (1874), La Juventud Literaria (1887), Revista Azul (1894), Revista Moderna (1898), Savia Moderna (1906), entre otros.

El viaje de los primeros cien años es fascinante, no sólo porque se muestra el estilo de escritura del siglo XIX sino también por la evolución de géneros periodísticos como la noticia, la crónica, la columna, la semblanza y la poesía como armas políticas. El escritor sonorense conformó un equipo multidisciplinario para saltar al proceso de seleccionar, presentar y reseñar la historia del periodismo cultural.

Asimismo la elegante edición facsimilar muestra cómo eran las tipografías, viñetas, litografías, ilustraciones, fotografías y grabados en volantes, diarios y revistas. Estamos frente a una síntesis perfecta e inédita que redescubre el arte y las letras mexicanas tal y como fueron publicadas. México: 200 años de periodismo cultural es una guía imprescindible para traspasar un laberinto casi interminable.

El periodismo es tan viejo como la imprenta. Y Humberto, con más de cuatro décadas dedicadas a la investigación de la historia del periodismo en sus diversas vertientes, caminó y avanzó gracias a su buen gusto e inteligencia para ordenar un pasado-presente entre toneladas de información. Para esta obra se tomaron 34 mil fotografías de ejemplares antiguos de los acervos de la Hemeroteca Nacional, Biblioteca México, Biblioteca Lerdo de Tejada y el Archivo General de la Nación.

Por eso dice que en la selección contó igualmente la influencia de los autores y sus producciones, entraron en juego elementos como lo “oportuno” para iluminar una época. Es decir, entender cómo vieron sus contemporáneos a nuestros creadores y cómo se vieron ellos mismos.

 

Ver más en Animal político: http://www.animalpolitico.com/2012/12/el-periodismo-cultural-el-patito-feo-de-las-publicaciones/

 

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