claude lanzmannAlejandra Ibarrola Castro

La ciencia es estadística, pero al conocimiento le basta un campo de concentración
Max Horkheimer

Sentada frente a una pantalla en la que en unos minutos empezará a proyectarse Shoah, la película de Claude Lanzmann, se despiertan en mi, múltiples emociones y pensamientos acerca de lo que en ella veré: temor, inquietud, curiosidad, horror. Tengo noción sobre el contenido, nunca la he visto, pero estoy convencida de que cualquier expectativa será rebasada, así como de que el resultado, en diferentes planos, personales e intelectuales, será exponencial.

 

Claude Lanzmann

A Lanzmann le llevó 12 años hacer Shoah, escogió a propósito un nombre que no entendía para sostener lo inexplicable. Esta película, es más que el testimonio de algunos miembros de los comandos especiales sobrevivientes de campos de exterminio; así como de alemanes y de polacos. Es una confrontación y una interpelación a la historia, a la razón y a nosotros los seres humanos.

 

Las imágenes dejan ver que algunas vías de tren aún permanecen ocultas bajo la hierba, las delata una ligera protuberancia y un cambio de tonalidad en el color de la superficie. Lo que es, no es lo que era

 

Parecería que antes de Lanzmann, no hubo alguien a quien le interesara desenterrar aquellas sendas -aún hoy, resulta más conveniente conseguir el olvido mediante la falsificación de la memoria-. ¿Cómo escenificar que en las cámaras de gas al abrir las puertas encontraban a los padres aplastando a sus hijos en la desesperación de ganar, por unos segundos, un poco más de aire? No está prohibido representar eso, simplemente es imposible. Lanzmann lleva pico y pala al hombro para emprender la difícil tarea, acercándose a quienes no deseaban recordar, pues aunque han pasado muchos años, en su cabeza el eco sigue repitiendo el chillido agudo de la locomotora que se detiene en Treblinka.

 

El pedazo de tierra que esconde aquella maquinaria de exterminio es mínimo, pero escarbar en la memoria cuesta, contamos con innumerables herramientas para bloquear nuestros pensamientos y para recordar aquello que queremos. La memoria no opera como un disco que almacena y reproduce, más bien es un aparato que selecciona, recupera, construye una perspectiva, habla y calla, sin voluntad de mentir pero con intencionalidad. Las vías siguen ahí, como el cuadro que es removido de la pared y deja su marca, sobre ellas nunca corrieron los trenes de la modernidad. Hoy como entonces, puede verse a los animales con orejeras siguiendo su camino…la razón se materializó en alma.

 

El cuerpo se convirtió en el centro de todas las cosas, se desarticuló el lenguaje, se borraron las huellas, se aniquiló al ser humano. Durante 9 ½ horas el testimonio intenta transmitir – y creo que lo consigue en alto grado- el vacío del yo y del otro, el testigo habla en nombre de una experiencia.

 

¿Destruyeron los nazis la dialéctica del amo y el esclavo en el momento en que animalizaron al ser humano? ¿la desaparición del esclavootro los exterminó al amo-ellos? ¿fueron los judíos el objeto del deseo (como satisfacción de carencia) del pueblo alemán –y de las naciones que no quisieron ver lo que estaba a la vista- y llegaron a saciarse al grado de desaparecer ellos mismos como individuos?

 

Me surgen estas inquietudes en momentos en que, a 60 años del fin de la segunda guerra mundial, Shoah sigue siendo un documento vigente, que nos remite a las dictaduras latinoamericanas, a la ex Yugoslavia, a Ruanda, a Afganistán, y a las propias relaciones de poder y subordinación que entablamos en nuestra vida, no siempre evidentes, pero en las que necesariamente nos toca jugar un rol, sea de poder o de resistencia, pero siempre encadenados entre seres humanos. La Shoah no ha terminado, seguimos deshumanizando al individuo, pero ¿aniquilamos su otredad?

 

Shoah es un homenaje al individuo y un elogio a su subjetividad, se trata de la narración de una verdad en la que leemos las imágenes que se nos presentan con un lenguaje personalísimo y, sin poder evitarlo, la mente va complementando la historia matizando los contenidos con nuestra propia experiencia de vida, haciendo asociaciones, reteniendo elementos y desechando otros, buscando paralelismos, etc., y nos convertimos entonces en falsos testigos, poseedores de una segunda historia.

 

El testigo construye su relato para un destinatario específico en determinado momento histórico, existe una intención de trascender, a través de un discurso y de su propia experiencia. Philip Muller en la película de Lanzmann cuenta el momento en que entran a la cámara de gas sus vecinas y amigas del pueblo y decide quedarse adentro y compartir su desenlace, pero ellas lo convencen de que se erija en testigo y hable en su representación. ¿De qué manera articulo mis coordenadas de sentido y decodifico ese discurso? De una forma muy simplista, en que Muller se convierte en emisario de una historia de vida colectiva y se asume como personaje de su propia subjetividad.

 

¿Es el testigo un héroe? ¿es Lanzmann un espectador de su particular idea sobre el exterminio judío, que se atreve a mostrar lo que hasta entonces se había expuesto sólo como meras representaciones?, el lenguaje, la gestualidad y las imágenes -aparentemente sutiles- de lo que ya no existe, son capaces de escenificar las pesadillas más horrorosas que muy pocos podrían imaginar. Los sobrevivientes de los comandos especiales lograron escapar de sus verdugos pero no de su pasado. Son hombres que no volvieron a vivir en su patria y si regresaron fue por que se vieron forzados a ello, pero llegaron a un lugar que no conocían porque nunca habían estado ahí. Las pisadas del caballo en Chelmno van como un metrónomo, midiendo el pulso de la muerte, regresando en el tiempo y reviviendo la angustia de separación, conservando como vínculo inmediato de pertenencia, un profundo dolor.

 

¿Se trata de héroes que retornan victoriosos después de enfrentarse al propio ser humano?. No lo creo, a diferencia del mito, esta vez no es un héroe redentor que vuelve a su tierra para restituirle a los suyos aquello que han perdido, regresa para dejar de ser un fantasma y constituirse en un testigo: para trascender en su propia vida.

 

Shoah también es un desafío para el escritor, no sólo por su contenido, sino porque pone en marcha maquinarias de pensamiento que obligan al análisis y a la autoconciencia, revelándonos que todo trabajo narrativo queda subordinado a lo invisible, a los mecanismos de representación y a los de la lengua.

 

Además, el escritor es también un testigo de sí mismo, la construcción de su trabajo implica una autocrítica, requiere la capacidad de independizar de la conciencia el deseo y los impulsos, y de ser capaz de convertirlos en entes ajenos a su propio Yo. El crítico, necesariamente debe escindirse para poder descifrar su lenguaje y transformarlo; el reto está en utilizarlo, más allá de las palabras, nombres y mecanismos lingüísticos, para comunicar la representación ominosa de un sentimiento, emoción y pensamiento, esto es, para enlazarse con el mundo que lo rodea.

 

La historia es una narración de hechos inverosímiles que adquieren valor justamente por que otros acontecimientos posteriores los invalidan o los ratifican, y en esa dialéctica nos aproximamos a la verdad, pero no es la verdad misma sino lo que hemos logrado construir de ella. Como sujetos castrados, únicos e irrepetibles, nuestros discursos necesariamente están impregnados de imaginación y ausencia, no escribimos solamente desde el saber y el entendimiento, lo hacemos también desde nuestra profunda ignorancia y distancia con la realidad.

 

En conclusión, fueron 6 días intensivos en los que asumí el rol de receptora y donde mi capacidad de respuesta quedó considerablemente disminuida. La imposibilidad de procesar aquel bombardeo de información despertó una cadena de inquietudes y cuestionamientos, que como es posible apreciar en los párrafos anteriores, continúo intentando resolver.

 

El que este trabajo me haya concentrado en Shoah y todos sus detonantes, sin mencionar con profundidad y detalle la conformación del Coloquio en sí, se debe principalmente a que, los temas de los seminarios impartidos, tanto por los tutores como por los que no lo son, quedan comprendidos brevemente aquí y seguramente más adelante habrá oportunidad de enfocarnos más en ellos.

 

 

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