Guillermo Tovar

Primera Semana de Fotoperiodismo en la FES AragónPara la investigadora Rebeca Monroy, el legado documental que dejo Enrique Díaz, uno de los fotógrafos más importantes de la primera mitad del siglo XX, es fundamental para comprender el trabajo del reportero gráfico en la actualidad. Durante la charla Enrique Díaz, fotorreportero de corazón, que impartió Monroy como parte de las actividades de la Primera Semana de Fotoperiodismo de la FES Aragón, aseguró, que la manera como se concibe el fotoperiodismo, se gestó a partir de la justa armada de 1910.

 

La labor de Díaz y la mirada de destacados fotógrafos de la época, señaló, responde al interés de hacer que la fotografía entrara al ámbito de las artes, “celebrandó en 1911 en Bellas Artes la primera exposición colectiva de fotógrafos bajo el concepto de foto artística o de autor”. Los principales objetivos que se retrataban fueron ambientes bucólicos, paisajes y retratos.

 

Primera Semana de Fotoperiodismo en la FES Aragón

Historias para ver: Enrique Díaz, fotorreportero

“El concepto de fotografía documental todavía no cambia en la cabeza de los fotógrafos, aún están pensando cómo hacer arte con la cámara, están pensando cómo acercarse a la pintura, a la escultura, al grabado; no consideran recursos técnicos como la nitidez, la documentación e instantaneidad” agregó.

 

Con la revolución mexicana, movimiento al que perteneció Díaz en 1918 con las fuerzas Carrancistas, la visión de los periodistas se amplió y permitió cambios sustanciales en el registro gráfico. Apartado de las armas en la misma década, Díaz incursionó en la fotografía y “de manera independiente colaboró en los periódicos El Demócrata, El país y El Heraldo”.

 

Para 1921, enrolado Díaz en el ambiente periodístico, fundó su agencia fotográfica, “Fotografías de actualidad”, competencia de los Casasola. La oficina en su fachada versaba: “la mejor información de asuntos de la colonia española, servicio gráfico para revistas nacionales y extranjeras”, dato que permitió a la investigadora vincular el trabajo de Díaz en publicaciones nacionales y en otras más allá de las fronteras como la revista Life.

 

La historia y reconstrucción del autor de “medio millón de negativos”, oscila entre la década de 1920 y 1930 en esferas vinculadas al arte y el periodismo. Ligado en ésta época a personajes como José Pajes Llergo, Felipe Morales y Daniel Morales, editores y amigos de Díaz, propiciaron el auge de las revistas ilustradas que abrieron el campo de las series fotográficas.

 

La estética ante el vasallaje gráfico

 

Entre las características del “gordo Díaz”, como se le conoció también a Enrique Díaz, destacó su panza que empleó como soporte de su cámara Graflex 5×7 de placas de vidrio, además de los ejemplares de periódicos que lo acompañaban; “cómo se enteraba de lo que iba a fotografiar, pues documentándose”.

 

También el trabajo de “El gordo”, evidenciaba la influencia de los encuadres del cine soviético y alemán, que exaltan a los personajes a partir de tomas contrapicadas, picadas y retratos muy cercanos además de los altos contrastes en el color. Monroy recomendó que para analizar la fotografía es necesario partir de dos hipótesis: “la técnica formal, es decir, el equipo que se utilizó y el análisis temático e ideológico que caracteriza el trabajo de cada fotógrafo”.

 

Respecto a los géneros que determinaron las series fotográficas de Díaz, la investigadora encontró que la nota grafica en sus inicios, más tarde el ensayo gráfico y el foto reportaje, circundaron el trabajo periodístico y artístico del fotógrafo. En este tenor Díaz documentó el conflicto entre Saturnino Cedillo y el general Lázaro Cárdenas, el sepelio del comunista cubano Julio Antonio Meya y las investigaciones en torno a la fotógrafa Tina Modoti, juicios pos revolucionarios, además de retratos de particulares solicitados a la agencia.

 

El legado, más allá del acervo del fondo Díaz, Delgado y García, resguardado por el Archivo General de la Nación, “recae en la historia de este personaje que propició el trabajo gráfico en el periodismo”, al lado de otros fotógrafos que incidieron en la historia de principios del siglo XX como: “testigos visuales de un instante que documentaron la historia pos revolucionaria. La fotografía es una maravilla para documentar la memoria nacional”, concluyó.

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