Carlos Monsiváis intuitivo

June 23rd, 2010

José Cueli

Entre gatos de todos colores se marchó Carlos Monsiváis encadenado al temblor de un ritmo que se le escapó. Se le escapaba en el juego de los orígenes. Otra forma de escritura intuitiva. Palabras que se deformaban y tendían a desaparecer, según el lugar que ocupaban en el escenario nacional que Carlos contemplaba desde otra galaxia con el sentido grande, el sino en la conciencia, la música en los nervios, la fiereza independiente. Un hasta aquí a lo rutinario, al método que castra, convirtiendo en arte sutil de capricho y libertad: la vida.

Carlos Monsiváis un sicólogo natural predispuesto a la percepción intuitiva de aquello de lo que estaba oculto a lectura tradicional, a la captación de lo obvio. Escritura que consistía en obligar al lenguaje a que revelara aquello que solo expresaba a medias. Aquello que conseguía revelar por el hecho de revelarlo en un hermetismo intencionado, cual si fuera el puño cerrado de un niño, gesto de lo que se quería encubrir expresamente.

De lo único que no escribió, ni criticó, ni comentó Carlos de la cultura popular fue de las corridas de toros. Allá en la lejanía el escritor contemplaba en un vivir de vaivenes su México. Al final un sueño duermevela le borró el pasado en una cama del Hospital de Nutrición, arrimado a morir a orilla de sus gentes: los marginales y los gatos, al filo de lo innombrable. Un cantar a la muerte solo por cantar. Sin ver, sin oír, sin prisas volvía a su Portales de toda la vida/muerte.


Texto publicado en el periodico La Jornada

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