Homenaje a Monsiváis en Bellas ArtesRedacción

La muerte de Carlos Monsiváis definió las visiones que tanto el gobierno local como el federal sostienen en relación a las posturas políticas, profundamente críticas de Carlos Monsiváis. Conocemos que las principales divergencias consisten en el papel que cada uno le asigna a la iglesia, a la interpretación de los procesos históricos nacionales, a la diversidad sexual, a la postura frente al aborto y al sida, por mencionar los principales temas de ambas agendas.

A unos minutos de la muerte del cronista, el gobierno de la ciudad, con anuencia de los familiares de Monsivaís, se hicieron cargo de velarlo en uno de sus recintos más representativos: el Museo de la Ciudad, espacio donde se dieron cita sus amigos más entrañables, signados por la diversidad pero fundamentalmente fueron quienes solemos considerar los intelectuales, activistas y personas pensantes de este país: Martha Lamas, Jesusa Rodríguez, Rafael Barajas, Fabricio Mejía, Joaquín Diez Canedo, en fin artistas plásticos, de medios audiovisuales, periodistas, fotógrafos que sostenían una relación profesional y amistosa con Monsiváis.

Pasada la medianoche del sábado llegó Andrés Manuel López Obrador, quien generó una gran expectativa, digamos discursiva. A su llegada silencio en la concurrencia. Se esperaba un discurso, sólo hubo abrazos. Su estancia se prolongó poco más de media hora. Llegó con viejos amigos de Monsiváis: un José María Pérez Gay y su esposa Lilian. Al mismo tiempo llegó el periodista Jenaro Villamil, con quien Monsiváis hacía mancuerna profesional como investigador y editor de información política.

Estaba también Consuelo Sáizar, apoyada por su equipo de comunicación, quienes anunciaron una negociación evidente: Monsiváis en Bellas Artes el domingo. No se trataba solamente de capitalizar políticamente la muerte del cronista. Aquí es importante un matiz: Sáizar era amiga del escritor; y el escritor la reconocía como tal y la quería; sentimiento que hizo público muchas veces.

Lo que sí sucedió el domingo fue un friccionado encuentro entre quienes consideran que el actual gobierno panista a cargo del gobierno federal ha sido un enemigo de las ideas progresistas, cada vez más conservador y potencialmente más corrupto que el viejo PRI. Por eso Jesusa Rodríguez encaró a Alonso Lujambio y le pidió que se retirara, que no quería en ese homenaje a un representante de Elba Esther Gordillo.

El embate de la actriz fue cifrado en las páginas del periódico La Jornada. Como parte del seguimiento que hace Excéntricaonline en la prensa nacional del deceso del autor de Días de guardar, a continuación presentamos la crónica del acontecimiento.

Las autoridades se quisieron apropiar de la ceremonia

El pueblo rindió el mejor homenaje a Carlos Monsiváis

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