El embate contra la sexualidad

January 18th, 2010

Antonio Marquet

Matrimonio gay

El matrimonio en el siglo XXI

Me propongo asomarme a dos puntos del simulacro de debate que se lleva a cabo en la sociedad. Debo aclarar que se trata de un simulacro de debate porque, en espacios reducidos (para entrar en materia de manera seria); con la simplista vehemencia con la que se expresa, sólo se permite expresar, difundir y consolidar prejuicios heterosexistas elevados a calidad de axioma, al registro de la Verdad y la Naturaleza.

Tres falacias que dan cuenta de la voluntad de montar un pseudo debate que afianza aún más el sexismo, la misoginia, el supremachismo, el nacional-catolicismo.

Los dos puntos que quiero comentar son:

1) la articulación de sexualidad y procreación.

2) Evocar algunas consecuencias de la tentación de jerarquizar la vida sexual sometiéndola a la penetración.

Ambos puntos son clave en la embestida contra la sexualidad que se presenta actualmente en el discurso social en México.

La sexualidad como procreación

El anacronismo persecutor

No se necesita ser un perito para observar la reducción que tal mancuerna impone en la vida subjetiva en tres aristas de la vida humana: el placer, el erotismo, el deseo. Y evidentemente en el cerco que se impone a libertad del sujeto para experimentar placer; explorar el erotismo; conocer, asumir su propio deseo y placer, su erotismo y atender al deseo de la pareja sexual. Al afirmar que el objetivo de la institución matrimonial es la procreación se niega el erotismo, la riqueza de la sexualidad, que es un terreno por explorar para cada sujeto: estos puntos no entran en el simulacro de debate que se le impone a la sociedad a través de los medios masivos de comunicación.

Por otro lado, el decretar la reducción de la sexualidad a la procreación, es una prueba más de que el concepto de matrimonio tiene una larga historia cuyas múltiples transformaciones habría que describir. En Roma, el matrimonio se practicaba como un contrato que protegía la propiedad. El varón casado podía mantener esclavos sexuales en casa y una vida sexual extramarital amplia.

No es sino hasta el siglo XIX, con el advenimiento de la revolución industrial cuando es preciso sujetar todo a los criterios de la productividad en Occidente. Se consideró entonces que el amor, el deseo no producían nada provisto de un valor que se pudiera poner en circulación en la economía. Si estaba desprovista de valor, había entonces que transformar a la sexualidad desde una óptica de la productividad, misma que permitiera a la economía asegurar la mano de obra.

Era preciso asegurarse de contar con exceso de mano de obra con el fin de producir una sobreoferta que permitiera esquilmar los derechos de los trabajadores. En ese contexto, se prohíbe la masturbación; se escriben tratados que inventan las graves consecuencias del onanismo. La procreación norma de la productividad matrimonial promovía además mayor oferta de fuerza de trabajo, y consecuentemente menos valor, menos derechos, más explotación. En el pasado y en el presente, una institución familiar de esta naturaleza, afianzada a la procreación, está al servicio de los empresarios.

La sexualidad como penetración

Sombra de la sombra

Una afirmación semejante desconoce importancia de las zonas erógenas dentro del erotismo, la riqueza e importancia de la sexualidad antes de la eyaculación, suele derivar en la utilización de la mujer como vagina-depósito-de-semen; sólo promueve la insatisfacción al desatender el orgasmo femenino.
Se pretende reducir la sexualidad a una relación mecánica:

También podemos ver el factor 4: ángulo biológico: El cuerpo humano no está diseñado para efectuar una relación del tipo homosexual. (2)

Previamente Moisés Ríos Torres había “descrito” la estructura de los órganos reproductivos con el objetivo de implantar una complementareidad sexual y fundamentar la unión hombre-mujer.

Dos son las falacias en este razonamiento: por un lado, la biologización de la sexualidad, que ahora es reducida a pura anatomía, de donde se desprende la negación del amor, la ternura y un gran abanico de expresiones de la afectividad; por el otro, se reitera el desconocimiento del mundo de la cultura en que el hombre vive (desprecio que se deriva de la historia vergonzante en la que se inscribe el conservadurismo en todos y cada uno de los momento de la historia de México).

La frontera entre la naturaleza y la cultura es el lenguaje. El coito, así como toda la vida humana sucede en el universo del lenguaje. La palabra corta al hombre de la naturaleza: simplemente no hay palabras en la naturaleza. La doble articulación del lenguaje (3) separa al hombre de la naturaleza, sin posibilidad de retorno. Todos los actos humanos ocurren en el mundo de la cultura: tienen un significado que se construye en el mundo de la cultura.

Afirmar que el sexo es natural, que hay leyes naturales es un hecho que se inscribe en una historia (eclesiástica) en una ideología (teología) en diversas formas de gobierno entre las que se encuentran desde el despotismo hasta las dictaduras pasando por el integrismo. En la lógica y el pensamiento científico esto es una falsedad que no merece atención.

Sin tener apoyo en estudio alguno, mostrando falta de respeto y sensibilidad, se afirma que dos perros no son homosexuales (“Ni los perros sostienen relaciones homosexuales”, afirmó el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, 28 de diciembre de 2009). Según el prelado:

La inclinación natural de todo ser es la heterosexualidad, imagen que se plasma en la naturaleza, por ejemplo, dentro del reino animal, “yo nunca he visto perros que mantengan relaciones sexuales entre el mismo género”; es por eso que la Iglesia se pronuncia en contra de la ley en el Distrito Federal que acepta el matrimonio entre homosexuales, “más que por dogmas religiosos, por un razonamiento antropológico, de lógica”. (4)

Hay estudios que ponen en evidencia el apareamiento de perros y otros muchos animales del mismo sexo. Últimamente, la cadena conservadora Fox, que está abiertamente en contra del matrimonio gay, de la emigración y…, hizo circular video de dos pingüinos homosexuales del zoológico alemán Humbolt:

Schoene said the male birds, named Z and Vielpunkt, are one of three same-sex pairs among the zoo’s 20 Humboldt penguins that have attempted to mate.

Homosexual behavior has been documented in many animal species.
The zoo said in a statement on its Web site Thursday that “sex and coupling in our world don’t always have something to do with reproduction.” (5)

A partir del postulado mecanicista de la sexualidad (confunde el coito con la sexualidad), Moisés Ríos Torres pasa inmediatamente al terreno de la patología. Lo cual le permite abundar más en el campo del prejuicio al unir homosexualidad, sexo anal y sida, con lo cual reduce la diversidad sexual a la homosexualidad masculina en un afán reductor ejemplar. En su visión machista, la lesbiana es invisibilizada. Habría que señalar que el heterosexista y nacional-catolicista tampoco menciona la bisexualidad.

Sin pretender agotar estos dos puntos, la sola exposición de este discurso permite observar cuán necesario es describir las articulaciones de los perjuicios en un discurso pseudo científico con pretensiones de Verdad. El heterosexista no escucha; sólo profiere prejuicios. Narcisista consumado, necesita un escenario y atención. No razona, aglutina prejuicios que le permiten publicitar la desigualdad y defender privilegios sólo para el varón heterosexual en edad de reproducción. Lo cual deriva en la sementalización del varón. Nuevamente se observa cómo el propósito de este discurso es la reducción, en este caso, de las posibilidades del universo de la masculinidad.

El debate sobre el derecho de la comunidad LGBTTT al matrimonio debe ser muy cuidadoso en no limitarse a responder a falsedades. Ni entramparse en un horizonte estrecho y miope. Por el contrario, hay que preguntarnos como comunidad cuáles son los medios que debemos diseñar y utilizar para poner el énfasis en que no sólo defendemos los derechos de la comunidad gay a la igualdad. En tanto que ciudadanos, debemos pronunciarnos por el derecho de todo mexicano a la igualdad, incluso la de aquellos bienaventurados mexicanos que se definen como “pobres de espíritu”.

Por otro lado, en honor a la verdad, es preciso defender un concepto de sexualidad amplio, libre. Lo que esta en juego en el 2010 en México es el orden del deseo, los derechos de la subjetividad, de la libertad que debe reinar en el espacio psíquico para vivir, libre de la tortuosa culpabilidad que abruma al pensamiento religioso, fuera de decálogos que puritanamente pretenden imponer una horma a la sexualidad y al hacerlo, por hacerlo, niegan enfáticamente la libertad sexual, la libertad en el terreno de la sexualidad. No nos engañemos ni permitamos que se difundan estafas: el nacional-catolicismo quiere construir muros en el terreno de la subjetividad.

Con ese discurso supremachista tan pobre, se niega cosas tan básicas como el derecho a la eyaculación y al orgasmo, al enganchar estas experiencias a la reproducción y sólo a la procreación. Ni el Estado ni la iglesia, ninguna institución debe invadir estos campos que son importantes para un óptimo desarrollo humano. Para ofrecer una buena defensa del derecho al matrimonio, es imperativo colocar la discusión en un terreno amplio, en la perspectiva humana: es preciso deshomosexualizar el debate y no permitir que se imponga un horizonte miope, falaz, puritano, culpabilizado que no sólo va a meter a un campo de concentración a la comunidad LGBTTT.

Lo grave es que la embestida naturaloide que vivimos tiene como proyecto secuestrar el deseo, la sexualidad de todos y cada uno de los mexicanos: garantizar el GULAG eterno para todos y cada uno de los mexicanos con mujeres reducidas a vientre y hombres aplastados en y por la figura patriarcal.

Culpabilizar el deseo es grave: y sin embargo ha sido y es una práctica milenaria y cotidiana en la iglesia; es uno más de los crímenes del pensamiento religioso institucionalizado impositivo, integrista. Si ellos fueran consistentes se deberían sentir horrorizados de haber reducido el deseo a lujuria, a promiscuidad, exceso: no son sinónimos. Aún si nos colocáramos en esa perspectiva como ejercicio intelectual, habría que reconocer que el terreno para llegar a esos “extremos” es demasiado amplio.

Sin embargo, si ellos piensan de esa manera, si su única perspectiva en la sexualidad es la vigilancia y la represión para ellos; tal es su derecho. Pero hay que cuidar que la sociedad esté informada y evitar que una vez más la religión institucionalizada pretenda imponer decálogos de la aridez a quienes han decidido respetar y hacer respetar la constitución de un país laico, libre y soberano.

La sexualidad es un derecho que debe ser preservado: es mucho más que la falsa oposición heterosexualidad/homosexualidad; el sujeto debe tener la libertad para explorarla. Si alguien se obcecara en renunciar a ella, lo debe hacer de manera informada y desculpabilizada, sometiéndose a una terapia. Es allí, en un contexto amplio en donde se debe defender también la opción homosexual: como una pequeña parte de lo que es el vasto campo de la sexualidad y el deseo, que a todos incumbe.

La historia cultural de la humanidad demuestra que muchos bugas han explorado el espacio erótico y han dejado una obra al respecto: el caudal erótico de la India y China, de los árabes y persas…En todos los momentos de la historia humana, en todos los rincones de la tierra, el acervo es tan grande que se requeriría toda una vida para leer tantos tratados, para ver tantas películas, para estudiar tantas representaciones artícisticas, para estudiar tanto psicoanálisis, tanta antropología, sociología: esto es verdaderamente un tesoro de la humanidad.

Hay que promover su difusión a quienes reducen la sexualidad humana a fórmulas y niegan la libertad del deseo, cuya sabiduría se las arregla siempre para burlar las fuerzas de la represión. Habría que recordarles que a lo largo de la historia de la humanidad, ninguna represión ha sido 100% exitosa. Más que preguntar a la sociedad si está o no a favor del matrimonio gay habría que preguntarle si esta a favor del empobrecimiento de la vida sexual y de que el deseo sea reducido a que mujer u hombre acepte los hijos que dios le dé: ¡Qué chinga! ¿De veras ellos están a favor de mantener sólo una relación sexual en su vida?

Por otro lado, seamos prácticos: Excepto un reducidísimo número de privilegiados ¿qué familia puede contar con los recursos necesarios para formar y mantener a una familia numerosa? ¿Dónde están las casas para esas familias numerosas? Ahora se construyen espacios de 40 a 60 mtrs para la familia-conejo, ¿es éste un delito más del gobierno; otra muestra fehaciente de su ineptitud, de sus contradicciones? Promueve la familia numerosa y no ofrece las escuelas suficientes, en buen estado, equipadas.

Tampoco asegura los recursos para salud para la niñez, ni ha hecho nada serio para terminar con la explotación y el abuso infantil. Veamos cuál es la realidad objetiva del país ¿Acaso ya se nos olvidó que el gobierno promueve el almacenamiento de niños en bodegas, que la mismísima prima de la primera dama lo hace impunemente: institucionalmente se ha financiado ese crimen y no son castigados ni ella ni las instituciones que lo permitieron?

¿Es razonable, lógico, moral, práctico promover a la familia-conejo en las actuales condiciones económicas, cuando padecemos el sexenio del presidente del desempleo? Hasta ahora ningún gobierno ha podido enfrentar exitosamente la miseria, la educación de calidad, que es terreno de desastre, la atención a la niñez, la creación de empleos de sus padres y madres, sostener un crecimiento económico que permita el bienestar de todas las familias mexicanas.

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